Las hazañas o fracasos de las estrellas siempre dan mucho que
hablar y Rafa Nadal no es una excepción. El mallorquín, convaleciente de sus
problemas en una rodilla, es un 'crack'. Aunque en el Open USA volviera a
caer en octavos de final, sus extraordinarios resultados durante los últimos
4 años le avalan y yo soy claramente 'resultadista'. Está bien que se valore
la imagen ofrecida o las buenas críticas, pero lo que vale hoy en día es
ganar.
Sus detractores le comparan siempre con Federer, que es
seguramente el mejor tenista de la historia. Nadie discute la supremacía del
suizo, sus resultados, su facilidad, su clase y su superioridad, pero es que
Federer es Federer. Es evidente que Rafa no tiene su 'clase', pero es
indudable también que, sin llegar al estratosférico nivel del helvético,
estamos ante un fenómeno. Ganar Roland Garros, Montecarlo, Roma y Godó tres
años consecutivos y perder sólo un partido en tierra en dos años y medio
está al alcance de muy pocos. Junto con Borg o Wilander es el mejor jugador
de tierra de todos los tiempos. Ser finalista de Wimbledon dos años
consecutivos tampoco es fácil y aunque no existe una estadística al
respecto, me atrevería a decir que es el jugador de tenis más rápido que ha
existido nunca.
Se mencionan muy a menudo los conceptos 'clase' o
'talento'. Es difícil definirlos con exactitud pero yo me atrevería decir
que son algo así como el conjunto de facilidad, plasticidad, ergonomía,
coordinación, ortodoxia, imaginación, estética, Para ser un superfenómeno
esa 'clase' y ese 'talento' deben venir acompañados de trabajo, regularidad,
'cabeza', físico, suerte, y con todo eso llegan los resultados. Nadal no
parece que tenga una clase excepcional, pero hay que tener un talento
especial para meter tantas bolas a las líneas, para ser capaz de devolver
bolas imposibles colocándolas en lugares inverosímiles, para no tener apenas
días malos, para jugar su mejor tenis en situaciones de máxima tensión, para
adaptar un juego totalmente de tierra a la hierba de Wimbledon y hace falta
tener algo especial para ser el número 2 mundial y tener un saldo favorable
de victorias con el posible mejor jugador de la historia. Y todo ello en un
deporte como el tenis en el que la competitividad es brutal.
Otra de
las preguntas que se hacen los aficionados es ¿cuánto aguantará Nadal a ese
ritmo? Su extraordinario despliegue físico, siempre al límite, hace que su
cuerpo se resienta y muchas veces arrastre alguna lesión o molestia que
merma sus facultades. El equipo que le rodea (Francis Roig, Médico, fisio,
jefe de prensa, manager, etc ) con su tío Toni Nadal a la cabeza, es
consciente de todo esto y en mi opinión, lo está haciendo muy bien.
Seleccionan correctamente los torneos a disputar, cuidan con esmero cada
lesión con un estrecho seguimiento médico/fisioterápico, realizan un gran
trabajo de prevención de lesiones, van incorporando aspectos nuevos a su
juego, que lo mejoran y reducen el desgaste, etc Aún así le sigue costando
atacar la bola e ir mas a la red. Es evidente también que debe mejorar su
servicio. Casi todos los jugadores entre los 20 primeros sacan más fuerte
que él. Si hiciese 15 'aces' por partido como Federer o Roddick se
desgastaría mucho menos. Curiosamente juega mucho mejor en Wimbledon que en
el Open USA. En teoría le va mejor a su juego el decoturf que la hierba pero
sus resultados dicen lo contrario. La explicación puede estar en los demás
jugadores, que no se adaptan a una cortísima temporada de hierba y a que
Nadal llega algo 'quemado' a Nueva York.
Yo, viendo su tendencia a
las tendinitis, las sobrecargas... reduciría la participación en torneos
'menores' para llegar más fresco a los Grand Slam y a los Master Series que
más le apetezcan. Por otra parte sé que es difícil que Rafa 'baje el pistón'
ya que los compromisos de la ATP y sus 'jugadores estrella' con los
organizadores de campeonatos le obligan a acudir a ciertos torneos que no le
aportan mucho. El tenis está montado así De todos modos creo que una vez se
recupere de sus problemas físicos, tenemos Rafa para rato. Me preocuparía
más si sus problemas fueran psicológicos y perdiera la motivación, esas
ganas de ganar y esa garra que son la clave y el 'valor añadido' que Nadal
tiene sobre el resto de jugadores.
Igor Del Busto Madariaga
Director de Comunicación e Imagen Corporativa
(Artículo publicado en El Correo el domingo 23 de Septiembre de
2006)
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