La tenista estadounidense Mónica Seles, ex número uno
del mundo en la década de los 90, anunció hoy a los 34 años su retirada
deportivo, pese a que llevaba desde 2003 alejada de las canchas de tenis.
La jugadora, de origen serbio, fue una de las grandes
dominadoras entre el principio de los 90 y el final del siglo XX, y se adjudicó
un total de nueve 'grandes': tres Roland Garros (1990, 1991 y 1992), cuatro
Abiertos de Australia (1991, 1992, 1993 y 1996) y dos Abiertos de los Estados
Unidos (1991 y 1992).
Sin embargo, nunca pudo levantar el trofeo en el All England
Tennis Club y sobre la hierba de Wimbledon sólo pudo alcanzar una final en toda
su carrera, la de 1992, ante la alemana Steffi Graff, con la que vivió una gran
rivalidad deportiva, lastrada por únicamente por un fatal suceso.
Seles fue víctima de un apuñalamiento en 1993 por parte de un
espectador alemán, Gunter Parche, fanático declarado de Graff, que había perdido
el trono mundial del tenis femenino ante el prodigio zurdo de Novi Sad.
La estadounidense estuvo apartada de las pista durante mucho
tiempo, pero aún tuvo arrestos para volver a jugar y codearse con las mejores en
1995. Disputó la final en Nueva York ante Graff y un meses después conquistó su
cuarto Australian Open tras derrotar a la germana Anke Huber.
Ese mismo año volvió a toparse con su gran rival en Flushing
Meadows y ya no jugó una gran final hasta 1998, en Roland Garros, donde perdió
ante la español Arantxa Sánchez-Vicario, su última en un 'grande' a nivel
individual.
Un total de 53 títulos (el último logrado en Madrid), dos Copas
Federación (1996 y 2000) y una medalla de bronce en Sidney 2000 adornan el
palmarés de Seles, que no jugaba un partido oficial desde Roland Garros de 2003
cuando cayó en la primera ronda ante la rusa Nadia
Petrova.
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